El soporte técnico (SLA) en un proyecto suele funcionar a través de un acuerdo que define los niveles de servicio esperados. Esto incluye tiempos de respuesta, resolución de problemas y disponibilidad del soporte. Generalmente, se establece un canal de comunicación específico (correo electrónico, chat, teléfono) y se definen los plazos para cada tipo de incidencia.
El proceso puede implicar la creación de un ticket, la asignación a un técnico y el seguimiento continuo hasta la resolución. Los SLA buscan asegurar una respuesta rápida y eficiente ante cualquier problema técnico que surja durante el desarrollo del proyecto.